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PIEDRA HERIDA

PIEDRA HERIDA


Llovían aguaceritos de silencio
Sobre la desmayada
Hierba cajamarquina.

Era una madrugada
Bárbara y senil
Con acordes de perejil.

Los pájaros picoteaban con deleite
El musgo del olvido
Que crecía debajo de una piedra herida.

Fue entonces cuando te vi:
Corrías hacia la misa
Dejando un rastro de enaguas almidonadas.

Luego te pusiste tu mantilla sarracena
Y al mirarme
Encendiste el resplandor del nuevo día.

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