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LAS VOCALES DEL DUENDE

LAS VOCALES DEL DUENDE


Soy la mansa presencia de la lluvia
Y el olor a tierra fresca
Que olfatean los ciervos vagabundos.

Soy la luz que dormita en los geranios
De la vieja silla del jardín
Y también el viento enano
Que se lleva los colores de la tarde marinera.

Soy la chispa interna de la leña
Que se enciende con placer
Cuando acaricias la madera.

Soy la cama nupcial
Alumbrada por luciérnagas
Donde duermen
El anciano ruiseñor y la rosa enamorada.

Soy la tarde ingresando en la noche
Y también
El primer arcángel que aprendió a volar.

Tú eres valle lejano
Defendido apenas por el humo
Y la hormiga que viaja
Por instinto hacia el azúcar.

Ambos pudimos ser,
Si te hubieras quedado a mi lado,
Un aroma persiguiendo al sol.

Un alegre carromato gitano
Viajando sin parar
A lugares no comprendidos en los paquetes turísticos.

Y un largo camino
De retama florecida
A través del cual
El tiempo hubiera rejuvenecido con nosotros.

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