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DOÑA MARUJITA


DOÑA MARUJITA


Cuando olvides la claridad de los años
Y empieces a vivir tu propia muerte
Una procesión de palomas blancas
Se llevará tus ojos
Hacia el oscuro salón donde canta el agua.

Tú eres la raíz más honda de mi descendencia
Y por eso
Mi amor se desprende hoy
Para cantar tu olor de tierra mojada en primavera.

Pero yo sé, Madre,
Que algún día regresarás en pañales
Como vienen las cosas que aún se quieren,
Para que nos arropes
Y nos despiertes por las mañanas.

Ese día será puntual el sol,
Brillarán los flecos desvanecidos del arco iris
Y un florecimiento de geranios
Enternecerá las palmas de tus pequeñas manos.

Maruja,
Escucha el concierto de voces que eternizan tu nombre
En los muros más altos de la noche
Y mira cómo mis recuerdos se humedecen
En el estanque de mi niñez.

Mi padre te aguarda a bordo de la nave del sueño,
Con las manos un poco secas por el tiempo
Y el corazón un poco grande por la espera

¡Ya no lo hagas esperar más!.

En Cajamarca,
Fuiste una montaña
Que se atrevió a dialogar con los cielos,
Una matrona convertida en paisaje
Un manada traviesa de nubes demorando la caída del sol,
Y una medalla de luz otorgada a nuestra tierra.

Maruja,
Yo fundaré de nuevo tu nombre y tu ciudad
Para que las piedras siempre recuerden
La estampida de tu risa y de tus bromas.

Y seré niño de nuevo
Para pedirle a los duendes de la alfalfa
Que llenen de incienso, talismanes y rocío
Los enormes baúles de tu viaje.

Pero tienes que abrir los ojos, madre,
Para que veas cómo la loca poesía
Está llenando de dulzura tus bolsillos
Y cómo mi voz convoca la ayuda del viento
Para musitar en tus oídos la alegría musical de las maracas.

Del nicho helado en el que los hombres te pondrán,
Con mis propias manos,
Te bajaré a la tierra humilde y soleada
Para que sueñes sobre tu misma almohada
Aquellos perfumes familiares de tus tardes más amadas.

Te acostaré en la tierra soleada
Con la dulcedumbre de un hijo para su madre dormida,
Luego iré espolvoreando tierra y polvo de rosas
Hasta que sonría tu rostro bienamado.

Y cuando salga la luna
Los venados acudirán desde los cerros
Y se acostarán sobre tu tumba
Para calentarla con sus vientres.

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