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LA MUJER DEL AUTOBUS

LA MUJER DEL AUTOBUS


La primera vez que te vi
Sentada en el autobús
Fuiste para mí la mujer más bella del mundo.

El corazón se me encendió como un farol
Y me imaginé
Que nuestras vidas se amarraban
Como las brasas que envejecen junto al fogón.

Mi primer impulso fue regalarte
Una aceituna azucarada
Un osito de queso
Y un pañuelo de seda para envolver tus besos.

Todo mi amor
Cabalgó en ese momento
En un caballito de pólvora

Pero no sé qué pasó o qué misterio sucedió.

Bajaste del autobús,
Nuestros destinos se desengancharon para siempre
Y yo continué sentado
Pensando todavía en todos los regalos que quise hacerte.

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