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MADRUGADA ETERNA

MADRUGADA ETERNA


Para Nelcy, mi esmeralda colombiana.

Esta madrugada en que te recuerdo
Mis besos deambulan
Por territorios inexplorados.

El instante llega sin anunciarse
Y hace que la noche vomite sus luciérnagas.

Siempre estás en el río de mis sueños
Y desde las riberas del otoño
Siento el puñal de tus caricias.

Algunas palomas han arrendado su corazón
Para que el amor florezca
Entre nosotros.

Los viejos senderos huelen a lejanía
Y cuando lloras la noche se sacude
Aquellas estrellas que los ojos no pueden percibir.

El olvido dinamita puentes invisibles,
Colorea las gotas de lluvia
Y susurra lo que no nos atrevemos a decir.

Resbalo entre las sábanas
Para atrapar tu sueño que se me escapa
Y despierto a un instante eterno
Tan solo para rescatar tu rostro de la humedad.

Tu eres la sílaba que no puedo pronunciar
Pero enmudezco ante los andamios
Que los pájaros construyeron para sostener tus labios.

Esta tarde no estás en mis ojos
Pero siempre estás en todo lo que veo.

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