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SER UNO MISMO


Ser uno mismo


Jorge Pereyra

La creatividad es una rebelión interna que nos libera de los múltiples condicionamientos que encadenan e impiden nuestro vuelo.

La persona creadora no puede seguir un camino trillado, pues como dice el poeta: “caminante no hay camino/ se hace camino al andar”. Por lo mismo, debemos actuar por convicción, aunque ello implique asumir riesgos.

Una persona creativa ve cosas que no las ha visto nadie, oye cosas que los demás no perciben, y alumbra el mundo de un color diferente cada mañana.

El hombre nuevo se caracteriza por las 3 C’s: conciencia, compasión y creatividad.

La conciencia es saber que uno es consecuente. La compasión es el sentimiento de convivir con los demás. Y la creatividad es la acción que se opone a la actividad rutinaria o impuesta.

La acción creadora nace del silencio, de una mente contemplativa que ha hecho de la vida toda una celebración de las cosas simples: del agua que corre, del cielo azul, de las nubes, del sol y de la lluvia.

EL MATERIALISMO GROSERO

La plenitud íntima es el único fin de la existencia: sin caer en el fanatismo del tener, el poder, y el acumular.

Es locura sostener que vale más lo que más cuesta. Nos han inculcado la obsesión compulsiva de producir y acumular cosas materiales. Desde niños nos preparan para producir: producimos durante unos años y luego nos apartan cuando dejamos de producir.

Hay gente que vive para trabajar, para ganar dinero, para cuidar la salud. No se puede vivir para nadie, familia, amigos o institución alguna: se vive con ellos. La virtud más eminente es hacer sencillamente lo que tenemos que hacer, pero sin olvidarnos de vivir.

No es preciso llegar a algún lugar. Basta saber que estamos en camino y que uno es el camino.

A veces nos echamos a reír cuando nos damos cuenta que ya somos lo que estamos tratando de ser. Y eso sucede cuando estamos cada vez más a gusto con nosotros mismos.

ABRIRSE A LA VIDA

Es necesario permitir que las cosas sucedan a través de uno. Y disfrutar, celebrar, crear, gozar cada instante: la ducha, el café, el sol de la mañana, la brisa, el color de las hojas, etc. Y pensar que hay gente que no percibe el paso de las estaciones, los rumores y los sabores, los olores y el tacto de una piel amiga. Nos han atrofiado los sentidos y nos hemos convertido en cómplices de este aletargamiento.

Nos estamos olvidando de vivir. La esencia de la sabiduría es actuar en armonía con la naturaleza, con el ritmo natural del universo, y permitir que la vida fluya para celebrarla.

La expansión de la conciencia sucede cuando se cae en la cuenta de que ésta no es un objeto sino un proceso. Por eso, la vida real es creatividad.

Cuando se descubre el sabor de la creatividad, todo se vuelve original e inédito. Y uno llega, sin saberlo, a donde siempre había querido estar.


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